Soy un Pájaro.
Quiero, puedo y debo volar libre.
Es una vida itinerante, errante y viajera, siempre buscando algo mejor.
Algo que me haga emocionarme otra vez de nuevo, algo que me llene.
Por eso...
No quiero que me impongan ataduras que luego no voy a poder cumplir.
No. No quiero más ataduras que las que yo sienta desde aquí, desde el corazón.
Desde este hueco en mi pecho del que salen todos mis sentimientos.
Mientras el pájaro sea libre, vendrá todos los días gustoso a cantar a tu ventana;
pero si cometes el error de encerrarlo en una jaula,
el pájaro solo soñará con su libertad y poco a poco se irá marchitando y tú te preguntarás porqué ya no te canta, si tan alegre lo hacía cuando estaba libre.
Para tí no han cambiado las cosas.
Para el pájaro sí.
¿No entiendes que estás siendo egoísta?
¿No entiendes que no todo va a ser como tú quieras?
¿No entiendes que el pájaro también tiene sueños que cumplir lejos de allí y que tú se lo impides?
¿No entiendes que otros también necesitan el canto del pájaro para seguir adelante, a veces incluso más que tú?
¿No entiendes que a lo mejor el pájaro necesita algo que tú no le puedes aportar y por eso se muere si lo encadenas, si lo encadenas a tí?
¿No lo entiendes?
Deja al pájaro libre.
Déjale volar en el despejado cielo, déjale sobrevolar nuevos bosques, déjale posarse en nuevos pinos, déjale volver a su nido, déjale volver a su hogar... al lugar donde se siente completo y su dulce corazón late más fuerte.
Dale la libertad.
Puede que no vuelva.
Pero si vuelve vendrá con nuevas canciones para alegrarte el corazón.
Vivo por vuestras sonrisas. Vivo para veros felices.
Solo os pido que no me atéis, que no pretendáis mi presencia constante.
Y necesito VOLAR.
Quiero, puedo y debo volar libre.
Es una vida itinerante, errante y viajera, siempre buscando algo mejor.
Algo que me haga emocionarme otra vez de nuevo, algo que me llene.
Por eso...
No quiero que me impongan ataduras que luego no voy a poder cumplir.
No. No quiero más ataduras que las que yo sienta desde aquí, desde el corazón.
Desde este hueco en mi pecho del que salen todos mis sentimientos.
Mientras el pájaro sea libre, vendrá todos los días gustoso a cantar a tu ventana;
pero si cometes el error de encerrarlo en una jaula,
el pájaro solo soñará con su libertad y poco a poco se irá marchitando y tú te preguntarás porqué ya no te canta, si tan alegre lo hacía cuando estaba libre.
Para tí no han cambiado las cosas.
Para el pájaro sí.
¿No entiendes que estás siendo egoísta?
¿No entiendes que no todo va a ser como tú quieras?
¿No entiendes que el pájaro también tiene sueños que cumplir lejos de allí y que tú se lo impides?
¿No entiendes que otros también necesitan el canto del pájaro para seguir adelante, a veces incluso más que tú?
¿No entiendes que a lo mejor el pájaro necesita algo que tú no le puedes aportar y por eso se muere si lo encadenas, si lo encadenas a tí?
¿No lo entiendes?
Deja al pájaro libre.
Déjale volar en el despejado cielo, déjale sobrevolar nuevos bosques, déjale posarse en nuevos pinos, déjale volver a su nido, déjale volver a su hogar... al lugar donde se siente completo y su dulce corazón late más fuerte.
Dale la libertad.
Puede que no vuelva.
Pero si vuelve vendrá con nuevas canciones para alegrarte el corazón.
Vivo por vuestras sonrisas. Vivo para veros felices.
Solo os pido que no me atéis, que no pretendáis mi presencia constante.
Y necesito VOLAR.
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