Creo que me acabo de dar cuenta de lo mucho que amo el Otoño.
Comienza a ser mi estación del año favorita.
Dorada y rojiza paleta de colores que la velocidad difumina,
el púrpura de los viñedos, la forma de las hojas de los álamos...
con sus hojas amarillas, aleteando como pedazos de recuerdos a punto de echar a volar,
como polluelos en su primer salto al vacío.
Eso fue lo primero que pensé, cuando los vi, dorados al Sol.
Son pedazos de recuerdos irrealmente unidos a las ramas.
Recuerdos cálidos y hogareños, silenciosos y vivos.
