Creo que nunca entendí a las personas que se desahogan rompiendo cosas. No lo entiendo. Lo probé una vez y no me relajó nada. Por eso, cuando hoy mi madre se ha puesto a destrozar la vajilla cara y la cristalería francesa, me he limitado a resoplar, aburrida y bastante cansada.
Supongo que se ha enfadado por lo que le he dicho. En realidad, ya me da igual. Estaba cansada de que no me escuchase nunca así que hacerme oír por una vez ha sido lo más relajante que he probado en mucho, mucho tiempo. Me he quedado muy a gusto. Como si me hubiera quitado un peso de encima.
Después de destrozar media cocina y de que nuestra eficiente criada empezara a limpiarlo todo, mi madre se ha marchado, con la cabeza bien alta y sin dirigirme la palabra. La verdad es que sonreí un poco ante esa pequeña muestra de desprecio. Já. Yo sabía hacerlo mucho mejor, así que poco me importaba.
Me quedé un rato mirando a la criada. Estaba pasando la escoba con la cabeza gacha. Yo no la conocía mucho. Era nueva de ese mes pero parecía que iba a durar en el puesto. Al menos mi madre no la había echado a los dos días como solía hacer. Me daba un poco de pena. Cualquier casa sería mejor que esta.
Verla con la cabeza gacha, casi temblando por los gritos de la discusión, se me hizo tan deprimente que me marché de ahí apresuradamente. Es curioso cómo el hecho de que mi madre me gritara e incluso me abofeteara no me causaba ni la mas mínima expresión y sin embargo, ver a esa chica me llenaba de cierto sentimiento que no sabía identificar. Quizá me recordara a mí cuando era pequeña. Quién sabe.
Pero a lo que iba. Nunca entendí a la gente que cuando se frustraba se dedicaba a romper cosas.
Yo prefería prenderles fuego.
Supongo que se ha enfadado por lo que le he dicho. En realidad, ya me da igual. Estaba cansada de que no me escuchase nunca así que hacerme oír por una vez ha sido lo más relajante que he probado en mucho, mucho tiempo. Me he quedado muy a gusto. Como si me hubiera quitado un peso de encima.
Después de destrozar media cocina y de que nuestra eficiente criada empezara a limpiarlo todo, mi madre se ha marchado, con la cabeza bien alta y sin dirigirme la palabra. La verdad es que sonreí un poco ante esa pequeña muestra de desprecio. Já. Yo sabía hacerlo mucho mejor, así que poco me importaba.
Me quedé un rato mirando a la criada. Estaba pasando la escoba con la cabeza gacha. Yo no la conocía mucho. Era nueva de ese mes pero parecía que iba a durar en el puesto. Al menos mi madre no la había echado a los dos días como solía hacer. Me daba un poco de pena. Cualquier casa sería mejor que esta.
Verla con la cabeza gacha, casi temblando por los gritos de la discusión, se me hizo tan deprimente que me marché de ahí apresuradamente. Es curioso cómo el hecho de que mi madre me gritara e incluso me abofeteara no me causaba ni la mas mínima expresión y sin embargo, ver a esa chica me llenaba de cierto sentimiento que no sabía identificar. Quizá me recordara a mí cuando era pequeña. Quién sabe.
Pero a lo que iba. Nunca entendí a la gente que cuando se frustraba se dedicaba a romper cosas.
Yo prefería prenderles fuego.
me encantan te sigo guapa:)
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